miércoles, 20 de junio de 2012
martes, 19 de junio de 2012
Aspectos de la ciencia que nos dicen cómo enseñarla-Aspecto Abstracto
Aspectos de la ciencia que nos dicen cómo enseñarla-Aspecto Abstracto
Pero el conocimiento científico no es simplemente una descripción perfecta de las cosas y fenómenos que observamos. Las ideas más poderosas en ciencia son de carácter abstracto e imaginario.
Las teorías científicas son construcciones muchas veces complejas que no derivan únicamente de la observación sino que son postuladas por actos de la imaginación para explicar observaciones, es decir, para acomodar o darle sentido a fenómenos, situaciones o relaciones.
Por ejemplo, la idea de átomos fue desarrollada mucho antes de que la ciencia encontrara un uso para ella, había brotado de la descabellada imaginación de los griegos. Aún hasta fines del siglo XIX científicos inteligentes y destacados dudaban seriamente de su existencia real, aunque no de su utilidad intelectual o científica.
Muchas de las ideas centrales de la ciencia tienen este carácter fantasmal: son construcciones teóricas. Las partículas elementales, la energía, el calor, los genes son construcciones imaginarias que han resultado extremadamente útiles. El flogisto y el éter, consideradas como reales hace tiempo, fueron desechadas. Hasta los planetas (en tanto mundos sólidos como la Tierra ) fueron propuestos como parte de una construcción teórica.
Es decir, que con el aspecto empírico de la ciencia convive este otro aspecto que podríamos llamar abstracto o imaginario.
Las ideas de la ciencia se contrastan con la realidad pero no se derivan directamente de ella. Las entidades propuestas por la ciencia no son siempre de carácter físico sino que, las más de las veces, son imaginadas para poder entender mejor la realidad.
Muchos adolescentes, e incluso adultos, tienen dificultades en comprender este aspecto abstracto de las ideas científicas, o de conciliarlo con su aspecto empírico. ¿El átomo, a fin de cuentas, existe o no? ¿Los electrones giran o no? Hay quien dijo que la ciencia es la frontera ardiente entre la observación y la imaginación.
Para poder enseñar a pensar científicamente es importante poder zambullirse en el pensamiento teórico, poder sentirse cómodo con su carácter provisorio, pero a la vez reconocer que no toda teoría o construcción teórica es válida y que algunas son más válidas que otras.
Podemos entender al conocimiento científico como una narración sobre la realidad. Esta narración busca ser amplia, pero a la vez económica, es decir, pretende ofrecer ideas simples y escasas que hagan inteligibles vastos dominios de conceptos y observaciones. Además, busca ofrecer una mirada profunda sobre las causas y los mecanismos de los fenómenos que observamos. Para poder alcanzar esa economía y esa profundidad de comprensión, los científicos generan una plétora de entidades teóricas, que nacen como recursos del pensamiento para poder imaginar lo invisible y aquello que está más allá del alcance de nuestra mente.
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